Statrogu

Taller de tejeduría · Notas de trabajo

El telar manual por dentro:
urdimbre, trama y el orden del taller


Statrogu reúne explicaciones ordenadas sobre cómo funciona un telar de lizos, qué ocurre antes de lanzar la primera pasada y por qué un mismo hilo cambia de carácter según el ligamento con el que se teje. Los textos están escritos para quien trabaja o empieza a trabajar delante del bastidor y necesita entender el proceso completo, no sólo la parte visible.

Telares manuales de madera alineados en un taller de tejeduría
Telares de madera en un taller de tejeduría. Imagen editorial de archivo, sin relación con ninguna persona o actividad concreta.

01 · Contenidos

Qué se explica en esta página

El material está organizado siguiendo el recorrido real de una pieza tejida: primero la máquina, después la preparación de los hilos, luego las estructuras de tejido y, por último, las fibras, el color y el cuidado posterior. Cada bloque puede leerse por separado, aunque el sentido completo aparece cuando se leen en orden.

  • Partes de un telar de lizos y qué hace cada una.
  • Urdimbre y trama: dos sistemas con tensiones distintas.
  • Urdido, encanillado, remetido por lizos y paso por peine.
  • Tafetán, sarga y satén: cómo se forman y cómo se comportan.
  • Lana, lino, algodón y seda en el telar.
  • Principios del tinte natural sobre fibras de origen animal y vegetal.
  • Lavado, secado y conservación del tejido hecho a mano.
  • Rutina y orden de trabajo en un taller pequeño.

02 · La máquina

Cómo está construido un telar de lizos

Un telar manual no es más que un dispositivo para mantener un conjunto de hilos tensos y poder separarlos en dos grupos de forma controlada. Todo lo demás —el bastidor, las palancas, los pedales— existe para que esa separación se repita miles de veces sin perder regularidad. Entender esa idea simplifica mucho la lectura de cualquier telar, sea de mesa, de cuatro lizos o de mayor tamaño.

El hilo de urdimbre sale del plegador trasero, atraviesa el cuerpo de la máquina y termina enrollado en el plegador delantero, donde se acumula el tejido terminado. Entre ambos extremos los hilos pasan por los lizos, que son marcos con mallas o cuerdas provistas de un ojal central, y después por el peine, una pieza de dientes finos alojada en el batán.

Piezas que conviene distinguir

  • Plegador de urdimbre: cilindro trasero donde se guarda la urdimbre enrollada y desde el que se suelta a medida que avanza el trabajo.
  • Lizos: marcos móviles; cada hilo de urdimbre pasa por el ojal de una malla y queda asignado a un lizo concreto.
  • Pedales y contramarcha: el sistema que conecta el pie con los lizos y decide qué marcos suben o bajan en cada pisada.
  • Calada: el espacio triangular que se abre entre los hilos levantados y los que permanecen abajo; por ahí pasa la lanzadera.
  • Peine y batán: el peine reparte los hilos a lo ancho y fija la densidad; el batán lo mueve para apretar cada pasada contra la anterior.
  • Plegador de tela: recoge el tejido acabado y mantiene la tensión general del conjunto.

La densidad del tejido queda determinada en buena medida por el peine: se expresa en hilos por centímetro y se elige según el grosor del hilo y el resultado buscado. Un mismo hilo pasado por un peine más abierto da una tela ligera y flexible; por un peine más cerrado, una tela compacta que tarda más en tejerse y consume más material.

03 · Dos sistemas

Urdimbre y trama: por qué no son intercambiables

La urdimbre es el conjunto de hilos longitudinales que se montan tensos en el telar antes de empezar. La trama es el hilo que se introduce transversalmente, pasada a pasada, cruzando la calada. Esta diferencia no es sólo de dirección: condiciona la elección del material, la torsión y el comportamiento final de la tela.

Los hilos de urdimbre sufren tensión constante y rozamiento continuo contra las mallas y el peine. Necesitan resistencia y una torsión suficiente; un hilo blando, muy voluminoso o con poca cohesión se abre y acaba rompiéndose a mitad del trabajo. La trama, en cambio, no soporta tensión permanente, de modo que admite hilos más gruesos, irregulares o poco torcidos, y es donde suelen introducirse los efectos de textura y color.

Esa asimetría explica también la forma de la tela acabada. Una tela con urdimbre densa y trama fina muestra sobre todo el color de la urdimbre; invirtiendo la proporción se obtiene el efecto contrario. Y cuando se teje una pieza de longitud considerable, conviene recordar que la urdimbre se decide una sola vez, mientras que la trama puede cambiarse en cualquier momento.

Señales de que la urdimbre no es adecuada

  • El hilo se deshilacha en la zona de las mallas después de pocos centímetros.
  • Aparecen hilos flojos aislados que forman bucles en la calada.
  • El peine deja marcas visibles que no desaparecen al lavar la pieza.
  • Hay que detener el trabajo con frecuencia para reparar roturas.

04 · Preparación

Detalle de hilos de lana tensados sobre un telar durante el montaje
Hilos de lana tensados sobre el telar durante el montaje de la urdimbre.

Del urdido al remetido

La parte más larga del trabajo ocurre antes de tejer. Preparar el telar exige calcular, medir y repetir gestos idénticos durante horas, y cualquier error cometido aquí se arrastra hasta el final de la pieza. Por eso conviene tratar el montaje como una fase con sus propias reglas y no como un trámite previo.

  1. Cálculo. Se determinan el ancho en el peine, la densidad, el número total de hilos y la longitud de la urdimbre, sumando el encogimiento y el desperdicio de los extremos.
  2. Urdido. Se prepara la urdimbre en un urdidor de marco o de tambor, manteniendo el cruce que conserva el orden exacto de los hilos.
  3. Montaje en el plegador. Se enrolla la urdimbre con tensión uniforme, intercalando varillas o papel para que las capas no se hundan unas en otras.
  4. Remetido. Cada hilo pasa por el ojal de la malla del lizo que le corresponde, siguiendo el orden previsto para el ligamento elegido.
  5. Paso por peine. Los hilos se introducen entre los dientes en grupos regulares, según la densidad calculada.
  6. Atado y prueba. Se anudan los extremos al plegador delantero y se tejen unos centímetros de prueba para igualar tensiones y comprobar el ligamento.

El encanillado —preparar las canillas de trama— suele hacerse en paralelo. Una canilla mal devanada provoca tirones irregulares y bordes desiguales, un defecto que se nota más en tejidos lisos que en los de textura marcada.

05 · Estructuras

Tafetán, sarga y satén

Un ligamento describe el orden en que los hilos de trama pasan por encima y por debajo de los de urdimbre. Con tres estructuras básicas se cubre la mayor parte del trabajo cotidiano, y todas las variantes más complejas derivan de ellas.

  • Tafetán El cruce alterno más simple: la trama pasa por encima de un hilo y por debajo del siguiente, invirtiendo el orden en cada pasada. Es el ligamento más estable y el que menos tiende a deformarse, con el mismo aspecto por las dos caras. Necesita sólo dos lizos y resulta especialmente adecuado para paños de cocina, manteles y tejidos de estructura firme.
  • Sarga La trama pasa sobre dos o más hilos y avanza un hilo en cada pasada, lo que produce líneas diagonales. La tela queda más flexible que el tafetán y cae mejor, porque los cruces son menos frecuentes. Requiere al menos tres lizos y es la base de muchos tejidos de lana para prendas.
  • Satén Los puntos de cruce se distribuyen de forma dispersa y no consecutiva, de modo que la superficie queda dominada por hilos largos que reflejan la luz. Da tejidos lisos y brillantes, pero también más sensibles al roce y a los enganchones. Exige cinco lizos o más y un hilo de buena calidad.

La elección del ligamento no es una cuestión estética aislada. Un mismo hilo de lana tejido en tafetán resulta rígido y compacto; en sarga, se vuelve dócil y adaptable. Antes de montar una urdimbre larga conviene tejer una muestra de unos veinte centímetros, lavarla y medirla: es la única forma fiable de conocer el encogimiento real y el tacto definitivo.

06 · Fibras

Lana, lino, algodón y seda en el telar

Cada fibra impone su propio comportamiento. Conocer sus límites evita la mayoría de los problemas que aparecen a mitad de una pieza.

Lana

Fibra elástica y con memoria: cede bajo tensión y recupera la forma. Esa elasticidad perdona pequeñas irregularidades de tensión en la urdimbre y hace que el tejido gane cuerpo al lavarlo. Es aislante incluso húmeda y resiste bien las arrugas. Su punto débil es la sensibilidad al calor combinado con fricción, que provoca afieltrado irreversible. En la península ibérica la lana merina, de fibra fina y rizada, es una referencia habitual para tejidos de vestir; las lanas más bastas dan piezas de interior más resistentes.

Lino

Fibra vegetal larga, poco elástica y muy resistente. No perdona los errores de tensión: al no ceder, cualquier hilo flojo se ve en la tela. A cambio, produce tejidos frescos, absorbentes y de superficie característica, que mejoran con los años y los lavados. Se trabaja mejor con humedad ambiental moderada, porque el aire muy seco vuelve el hilo quebradizo.

Algodón

Cómodo para empezar: estable, de precio contenido, disponible en muchos grosores y con torsiones fiables para urdimbre. Es absorbente y fácil de lavar, aunque tiene menos elasticidad que la lana y encoge de forma apreciable en el primer lavado. Resulta la opción más razonable para las primeras urdimbres largas.

Seda

Muy resistente a la tracción en relación con su finura, con brillo propio y caída notable. Exige un manejo cuidadoso: los hilos sueltos se enganchan con facilidad y la electricidad estática complica el remetido en ambientes secos. Acepta el tinte con gran intensidad, lo que la hace habitual en piezas pequeñas donde el color es el elemento principal.

07 · Color

Fundamentos del tinte natural

El tinte natural no funciona como un pigmento que se deposita sobre la superficie: el color se fija dentro de la fibra mediante una combinación de preparación, mordentado y baño. Sin ese proceso intermedio, la mayoría de los colorantes vegetales se van en los primeros lavados.

Las fibras de origen animal —lana y seda— aceptan los tintes naturales con más facilidad que las vegetales, porque su estructura proteica fija mejor los compuestos. El lino y el algodón requieren preparaciones más largas y suelen dar tonos más apagados con las mismas plantas.

Secuencia habitual del proceso

  1. Lavado previo para eliminar grasas, apresto y restos de manipulación.
  2. Mordentado, que prepara la fibra para retener el colorante.
  3. Preparación del baño con la materia tintórea, normalmente por infusión o cocción prolongada.
  4. Inmersión con temperatura estable y movimiento suave del material.
  5. Enfriamiento lento, aclarado y secado a la sombra.

Conviene aceptar desde el principio que el resultado no será idéntico entre lotes: la dureza del agua, la temperatura y la cosecha de la planta modifican el tono. Por eso la práctica habitual es teñir de una vez todo el material necesario para una pieza y anotar cantidades, tiempos y proporciones en un cuaderno, junto con una muestra del hilo teñido.

Trabajar con baños calientes, materia vegetal y productos auxiliares exige ventilación, guantes y recipientes reservados exclusivamente para el tinte, nunca los mismos que se usan para cocinar.

08 · Después del telar

Acabado y cuidado del tejido hecho a mano

Una tela recién cortada del telar todavía no está terminada. El primer lavado, llamado a menudo acabado húmedo, hace que los hilos se asienten y ocupen su posición definitiva: la tela encoge, se compacta y cambia de tacto. Hasta ese momento no puede juzgarse el resultado.

El cuidado posterior depende sobre todo de la fibra y del ligamento. Estas pautas cubren la mayoría de los casos domésticos:

  • Lavar la lana en agua templada, sin cambios bruscos de temperatura y sin frotar ni retorcer.
  • Usar jabones neutros; los detergentes con enzimas atacan las fibras proteicas.
  • Secar en plano sobre una toalla las piezas de lana, para evitar que el peso del agua las deforme.
  • Planchar el lino aún húmedo, que es cuando cede sin esfuerzo.
  • Evitar el sol directo prolongado, especialmente en tejidos teñidos con materias naturales.
  • Guardar las piezas de lana limpias, aireadas y sin bolsas de plástico cerradas.
  • Rematar cuanto antes los flecos o los bordes, antes de que las pasadas se aflojen.

Las manchas conviene tratarlas pronto y siempre desde el revés, presionando con un paño limpio en lugar de frotar. En tejidos de satén, el roce repetido en una zona concreta deja brillo desigual, un efecto que ya no se corrige.

09 · Organización

El orden de trabajo en un taller pequeño

En un espacio reducido, la organización pesa tanto como la técnica. El telar ocupa un volumen fijo, pero necesita espacio libre alrededor: por detrás para montar la urdimbre y por delante para sentarse con holgura y manejar el batán sin chocar con nada.

Una rutina que funciona bien consiste en separar las tareas por naturaleza y agruparlas. Los cálculos y el urdido en un momento; el remetido en otro, con buena luz y sin interrupciones; el tejido propiamente dicho en sesiones largas, que es cuando el ritmo se vuelve regular. Alternar continuamente entre fases multiplica los errores.

Prácticas que ahorran tiempo

  • Etiquetar cada ovillo y cada madeja con fibra, grosor y procedencia nada más recibirlos.
  • Guardar una muestra tejida de cada proyecto con sus datos: peine, densidad, ligamento y encogimiento medido.
  • Anotar el número de pasadas por centímetro al inicio de cada pieza y comprobarlo de vez en cuando.
  • Revisar mallas y dientes del peine antes de cada montaje, no cuando aparece el problema.
  • Mantener un pequeño juego de herramientas siempre en el mismo sitio: tijeras, aguja de remetido, gancho de peine y pesas para hilos flojos.
  • Barrer y airear con regularidad: el polvo de fibra se acumula rápido y se adhiere a la urdimbre tensa.

La iluminación merece atención propia. Una luz lateral que roce la superficie del tejido revela errores de ligamento que una luz cenital difusa oculta por completo; mirar la tela desde un lado, a contraluz, es la comprobación más rápida antes de seguir avanzando.

10 · Contacto

Sobre estos textos y cómo escribirnos

Statrogu es un proyecto informativo dedicado al telar manual y al trabajo de taller. Los contenidos se redactan y se revisan de forma independiente, se publican en abierto y no forman parte de ninguna oferta comercial: aquí no se venden materiales, no se imparten cursos y no se gestionan encargos.

Si detectas un error, quieres proponer una corrección o echas en falta algún aspecto del proceso, puedes escribir a [email protected]. Se leen todos los mensajes, aunque no siempre es posible responder de forma individual.